Si alguna vez has visto la típica imagen de una chica con una mascarilla negra, lo más seguro es que se tratase de una mascarilla de carbón activado, un producto de origen vegetal con grande beneficios para la piel en general, pero sobre todo las pieles grasas con tendencia acnéica.
Su origen
El carbón activado no es el mismo carbón que utilizamos para la chimenea o las barbacoas. Es un carbón especial de uso tópico que ha sido sometido a un tratamiento previo a base de oxígeno, y que procede de maderas, como el bambú, o de cáscaras de frutos, como el coco o la nuez.
El carbón activo como tal tiene numerosas propiedades que lo hacen un aliado perfecto para la piel:
- Es un material muy poroso: se utiliza incluso para la depuración de aguas residuales y filtrar el agua potable.
- Es altamente absorbente: es imprescindible en la extracción de metales o en los filtros de las máscaras antigás o en aparatos de medición y control de gases.
- Es ligeramente abrasivo (de ahí que sirva como exfoliante)
- Tiene un alto poder antibacteriano y desintoxicante: se utiliza para tratar intoxicaciones o extraer venenos.
Ahora que estamos un poco más familiarizados con este material, veamos por qué es tan bueno para nuestra piel.
Sus beneficios
Como ya hemos dicho, el jabón de carbón activado es un producto de origen vegetal capaz de absorber toxinas, químicos y bacterias. Sus propiedades desintoxicantes y limpiadoras lo hacen ideal para pieles grasas y mixtas ya que absorbe la grasa y la suciedad de la piel, elimina las impurezas y mantiene el cutis limpio, luminoso y saludable.
¿Pero cuáles son sus beneficios exactos?
- Actúa como un imán: atrae las toxinas, químicos, bacterias e impurezas que se acumulan en nuestro organismo y en la superficie de la piel.
- Reduce la sebosidad en las pieles grasas.
- Suaviza la piel
- Reduce la inflamación
- Desintoxica
- Elimina las manchas del rostro
- Da un efecto ‘lifting’ al tensar los poros
- Es antibacteriano
- Exfoliante suave
- Rejuvenecedor
- Iluminador
Su uso
El uso del jabón de carbón activado se recomienda tanto para el rostro como para el resto del cuerpo. Se puede usar de una a dos veces a la semana hasta todos los días, por la mañana y noche, dependiendo del nivel de grasa que tenga tu piel.
- Humedece ligeramente la piel del rostro.
- Frótalo en tus manos y aplica una capa de jabón en el rostro con movimientos circulares.
- Utiliza la yema de los dedos y da un suave masaje en la cara incidiendo en la zona «T».
- Espera un par de minutos para que actúe mejor y, a continuación, enjuaga la cara para eliminar los restos de espuma, jabón e impurezas.
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